Pan, sal y paciencia
En las salinas de Sečovlje, el sol y el viento trabajan despacio con los salineros, y esa misma paciencia alimenta las masas madre que perfuman las cocinas. Un pan de corteza oscura y miga húmeda acompaña potica y quesos de montaña. La sal, recogida a mano, realza sabores sin gritar. Todo culmina en la mesa, cuando el primer corte cruje, libera vapor, y reúne conversaciones, memoria y buen apetito.